domingo, 6 de agosto de 2017

Joyas de la literatura universal

Lo crean o no, estoy leyendo Bouvard & Pécuchet. Lo hago por gusto, porque he descubierto que tengo una fe ilimitada en Flaubert. Él sabrá adónde me han de llevar ese par de idiotas; yo, obediente, crédulo, me limito a seguirlos página tras página sin hacerme demasiadas preguntas. Flaubert en agosto. ¡Cualquier cosa!

Y entreverada, la prosa elegante, pedagógica y descaradamente maniquea de nuestro viejo conocido Stefan Zweig: fragmentos elegidos al buen tuntún de La curación por el espíritu y El mundo de ayer. Lecturas edificantes, qué duda cabe. Uno, a su edad, no se contenta con menos ni espera llegar a más.

He aquí el verano y sus lecturas.

miércoles, 12 de abril de 2017

Elefante / galanteos antiguos

Con mi hijo en una exposición de grabados. Para el recuerdo: un elefante peludo perpetrado por Goya y el cómico cuello de ganso que exhibe cierta dama inmortalizada por Durero, cuya escandalosa fealdad no casa en modo alguno con el visible arrobamiento del galán que la acompaña en su paseo campestre. "Él está ciego de amor" o bien "ella tiene mucho dinero" fueron las únicas explicaciones que se nos vinieron a la cabeza. En cuanto al elefante, nos quedó perfectamente claro que Goya no había visto un elefante en su vida. Ni de lejos, vaya.